Valores como José Jacinto Ibarra Falcón, se necesitan ayer, hoy y siempre. Actuó por encima del regionalismo aldeano y chauvinista, sin egoísmo y mezquindad. Verdadero ejemplo para el hombre público. Su valor está en sus obras sin culto al «yoísmo». El parlamentario jaujino fue autor y gestor de la creación de la Provincia de Huancayo. Héroe del Combate del 2 de Mayo de 1866. Cuando en abril de 1878 José Jacinto Ibarra, murió en ejercicio de la Vicepresidencia de la Cámara de Diputados. El gran tribuno Fernando Casós, dijo en sus funerales: “Muere dejando por único legado a sus dos hijos y deudos un nombre lleno de honra, enaltecido por las bendiciones de los buenos, única recompensa que le espera a los que, firmes e incólumes, atraviesan la difícil senda de la vida pública”. En sus últimos momentos no cesó de aconsejar a sus hijos que imitasen su conducta, que prefiriesen un patíbulo antes de sacrificar su honor, antes de desmentir su honradez; que despreciasen el fausto y riquezas mal adquiridas y que se concretasen sobre todo a la honradez, honestidad y a procurarse la estimación general.
La Provincia de Huancayo
En 1863 el alcalde del distrito de Huancayo, Antonio Torres, entregó un memorial al Senador por el departamento de Junín, José Jacinto Ibarra Falcón, solicitando la creación de la «Provincia de Huancayo». El diputado jaujino, presentó ante su Cámara el proyecto de ley, aprobándose en las de Diputados y Senadores, promulgándose la Ley el 16 de Noviembre de 1864.
Así, Huancayo dejó de pertenecer a la provincia de Jauja, por mérito propio y gracias a la decidida gestión del parlamentario jaujino, José Jacinto Ibarra, quien no quiso ni pudo tolerar que un distrito y la Ciudad Incontrastable Huancayo, tan populosa y activamente comercial, mucho más que la propia capital de la provincia, Jauja, continuara en un estado de injusta y artificiosa dependencia geopolítica. Presidía la Cámara de Senadores, Ramón Castilla, Diputados José Rufino Echenique y Presidente de la República, Juan Antonio Pezet.
Al crearse la provincia de Huancayo se le asignó solamente 8 distritos que fueron: Huancayo, Sapallanga, Pariahuanca, Chupaca, Colca, Sicaya, Chongos y San Jerónimo. Luego alcanzaría a tener 37 distritos: Huancayo, Ahuac, Carhuacallanga, Colca, Cullhuas, Chacapampa, Chicche, Chilca, Chongos Bajo, Chongos Alto, Chupaca, Chupuro, El Tambo, Huacrapuquio, Huáchac, Hualhuas, Huamancaca Chico, Huancán, Huasicancha, Huayucachi, Ingenio, Jarpa, Pariahuanca, Pilcomayo, Pucará, Qichuay, Quilcas, San Agustín de Cajas, San Jerónimo de Tunán, San Juan de Iscos, Santo Domingo de Acobamba, Saño, Sapallanga, Sicaya, Tres de Diciembre, Viques y Yanacancha.
El 5 de enero de 1995 por Ley Nº 26428 se creó la provincia de Chupaca con 9 distritos de la provincia de Huancayo. En la actualidad tiene 28 distritos.
Raimondi en Huancayo en 1866
El sabio Antonio Raimondi, en su monumental obra «El Perú», dedica páginas interesantes sobre Huancayo al que visitó en 1866, es decir a dos años de la creación como Provincia y dice:
“Hasta hace poco tiempo la población de Huancayo formaba parte de la Provincia de Jauja, pero en 1864 fue creada la de Huancayo y elevada al rango de Capital de ésta. Bien valía la pena que Huancayo fuese como es hoy Capital de una nueva Provincia, puesto que como Ciudad es mejor que Jauja y además, ésta última Provincia resultaba ya demasiado poblada, pues pasaban de 100 mil sus habitantes”.
“Huancayo se distingue de las demás poblaciones del interior por contar con una hermosa calle, muy ancha, que le da un aspecto algo alegre y sugestivo. Esta calle tiene buenas casas y tiendas de comercio regularmente surtidas. Además de esta calle principal o del comercio, hay otras paralelas y transversales que son más estrechas”.
“Huancayo tiene tres iglesias algo mezquinas y sin relación con la importancia de la Ciudad. También tiene tres plazas, una delante de la iglesia matriz, otra llamada Plazuela Nueva, por hallarse en ella la nueva iglesia y por último, una tercera e inmediata a ésta última, que sirve de plaza de toros en los días de fiesta”.
“Costumbre muy singular de Huancayo, es la feria, que tiene lugar todos los domingos en la plaza y en la calle principal, feria a la que concurren casi todos los habitantes de los pueblos inmediatos, viniendo algunos hasta de la Montaña. En estos días, Huancayo ofrece una actividad y animación sorprendentes: la congestión de personas es tal, que sin exageración puede decirse que la población se triplica, siendo tan compacta la masa de gente que hay, dificulta hasta para caminar. En esta feria se encuentran los artículos más variados: así mientras por un lado se ve a vendedoras de carne de vaca y carnero, productos que abundan en la plaza de Huancayo, cerca de éstas se observan otros indios que venden cueros y pellejos frescos de los animales que han sacrificado. En otros sitios, las fruteras presentan delante de sí gran variedad de frutas, tanto de los lugares inmediatos como de los cálidos valles más lejanos, pudiéndose obtener, según las estaciones: manzanas, nísperos, melocotones plátanos, chirimoyas, naranjas, paltas, piñas, etc.”
Huancayo: ¡Tarea de todos!
La próspera y floreciente Ciudad Incontrastable de Huancayo es el fruto del trabajo mancomunado de huancaínos y de quienes se cobijan bajo su cielo generoso, aportando con más cariño y entusiasmo a su progreso. Como dato histórico, sabemos que la primera imprenta de Huancayo fue del foráneo Tadeo Pérez y en el que se imprimió la Ley de la Abolición de la Esclavitud que firmó Castilla el 3 de Diciembre de 1854. El arequipeño, Isidoro Gambarina fue el fundador y director de la banda de músicos del colegio «Santa Isabel» por más de 30 años. Oscar Octavio Chávez Molina nacido en Pampas, es el autor del himno isabelino. «El Folklore de Huancayo» (1941) recopiló y publicó Emilio Barrantes Revoredo, nacido en Cajamarca.
La I Exposición del Libro Huancaíno lo organizó el poeta orcotuneño, Algemiro Pérez Contreras. El fundador y su primer Comandante de la Compañía Nacional de Bomberos de Huancayo fue Emilio Arrieta Aramburú, natural del Rímac.
Federico Gálvez Durand, el Padre de la Arqueología Wanka y descubridor de Wari Willka, Santuario de la Gran Nación Wanka, según David Sobrevilla Pacheco, nació en Huancavelica.
Sus más prominentes y esclarecidos hombres que destacaron en los diferentes campos no nacieron en Huancayo, como por ejemplo Marcelo Granados (Mito. provincia de Concepción), quien Proclamó su Independencia. Alejandro O’ Deustua nació en Ahuac (hoy distrito de la provincia de Chupaca), Ministro de Gobierno del Presidente Eduardo López de Romaña, Director de la Biblioteca Nacional, Rector de la Universidad de San Marcos. Ramiro Prialé, «Hijo Predilecto del Departamento de Junín» nació en la campiña de Miraflores, Sapallanga. Para citar algunos, sin desmerecer la valía de los auténticos huancaínos como Nemesio Augusto Ráez Gómez, entre otros.
Tacneño y jaujino fundaron «Correo» y «Primicia»
Por un extraño designio, los periódicos fundados por huancaínos como «La Reforma» (Gavino Vega Rivas); «La Gaceta Municipal» (José Luis Ráez); «El Heraldo» (Ovidio Vega) tuvieron cortísima existencia, corriendo la misma suerte otros diarios y revistas. Como «La Voz de Huancayo,» fundado por el limeño Mariano Delgado de la Flor el 15 de diciembre de 1912 que también desapareció en 1996. «Correo,» fundado por el tacneño, Luis Banchero Rossi el 23 de Noviembre de 1962 y «Primicia,» naciendo con buenos augurios, el 20 de julio de 1996, fundado por los exitosos hermanos y empresarios Diómedes, Antonio y Ulises Rivera Flores, nacidos en el distrito de Marco-Jauja. Periódicos que se han convertido en los voceros de los pueblos de tierra adentro y de la Región.
Ilustres foráneos escribieron su historia
La fecunda y luminosa historia wanka del que se sienten orgullosos poseer los huancaínos. Fue escrita gracias a la preocupación y sacrificio de intelectuales e historiadores foráneos que radicaron en este pueblo acogedor y en retribución a tan generosa hospitalidad, venciendo dificultades e indiferencias legaron a los huancaínos a través de sus libros, la hermosa herencia: Conocer y amar a su pueblo. Parte de tu aldea y serás universal.
Oscar Octavio Chávez Molina en la presentación de su libro «Huancayo 1926» publicado en 1926, escribe: “une tu esfuerzo al de tu vecino… y ya verás que del esfuerzo de todos nosotros, vendrá un mayor progreso y con él se impondrá esta aspiración que debe ser no sólo de los nativos del lugar, sino de cuantos accidentalmente viven en este pueblo de privilegio”.
José Varallanos, nacido en Huánuco en 1908. Fundador de la Biblioteca Municipal de Huancayo «Alejandro O’ Deustua,» se interesó por el pasado de este pueblo y en 1944, publicó: «Huancayo: Síntesis de su Historia». Así mismo Ricardo Tello Devotto, natural de Lima, en 1945 publicó: «Historia Abreviada de Huancayo» e «Historia de la Provincia de Huancayo» (1971). Finalmente, Waldemar Espinoza Soriano, nacido en Cajamarca en 1936 a través de sus libros: «La Huaranga y la Reducción de Huancayo» (1963), «Lurinhuayla de Huajra un Ayllu y un Curacazgo Huanca» (1969), «Destrucción del Imperio de los Incas» (1973) «Historia del Departamento de Junín» (1974) logra realizar el derrotero científico de la historia wanka. Probó fehacientemente la fecha exacta de la Fundación de la Santísima Trinidad de Huancayo que ningún huancaíno pudo hacerlo.
¿Y si hablamos de música?
Con excepción de Víctor Alberto Gil Mallma (aunque Arguedas afirma que nació en Huanta-Ayacucho), “El Picaflor de los Andes” y “Genio del Huaytapallana”. Foráneos inspirados han hecho de sus composiciones: himnos del cantar y sentir wanka. Ahí están para muestra: «Caminito de Huancayo», Tiburcio Mallaupoma de Iple-Jauja. Los valses «Paraíso Serrano» del limeño Clemente Reynoso y «Ciudad Incontrastable» de Julio Vargas, nacido en Palcamayo-Tarma. Músicos, compositores y cantantes que representan el folclor wanka nacieron fuera de la urbe, como: Zenobio Dagha (Chupuro); Emilio «Moticha» Alanya (Pucará); Leonor Chávez «La Flor Pucarina» de Pucará; Francisco «Panchito» Leigth Navarro nació en el distrito de Andamarca, Concepción.
Lorente y «Santa Isabel»
El sabio español Sebastián Lorente, el mismo que con Domingo Elías estableciera el colegio «Nuestra Señora de Guadalupe» de Lima, fundó el colegio de segunda enseñanza «Santa Isabel» el año de 1851. Este centro de enseñanza fue declarado oficial el 23 de noviembre de 1852, con el nombre de «San Rufino». Pero pese a la ley, se le siguió y sigue llamando «Santa Isabel,» nombre puesto en homenaje a su hija por el notable sabio y educador que, estuviera por motivos de salud en Huancayo y Jauja.
Huanuqueño fundó UNCP
La creación de la Universidad Comunal del Centro, es una hazaña del campesinado que, desde 1920 luchó por una Universidad. Tras 40 largos años se pudo hacer realidad la creación el 16 de diciembre de 1959, siendo nacionalizado el 2 de enero de 1962 por DL Nº 13827, gestión feliz que encabezó el sabio huanuqueño, Javier Pulgar Vidal, quien fue su primer Rector.