Fecha Fundacional

Cada año, en el preciso momento en que el hemisferio sur alcanza su noche más larga, algo extraordinario ocurre sobre los Andes: el Sol toca su punto más lejano y, en lugar de huir, comienza a regresar. Los antiguos observadores del Tahuantinsuyo lo llamaron Inti Raymi — la Fiesta del Sol — y lo convirtieron en el eje del tiempo, el centro gravitacional de su civilización. No celebraban el frío ni la oscuridad. Celebraban el regreso inevitable de la luz.

El Inca Garcilaso de la Vega, hijo de conquistador y de sangre real cusqueña, lo registró en sus Comentarios Reales con la precisión de quien carga dos mundos en el pecho: era ésta la principal fiesta de las cuatro que solemnizaban los reyes Incas. No la más vistosa. La principal. Aquella sin la cual el tiempo no tenía sentido. Pedro Cieza de León, soldado y cronista que caminó el Perú entre 1548 y 1550, confirmó lo que sus ojos vieron: en junio, el Tahuantinsuyo entero convergía en un solo acto de fe colectiva hacia el astro rey.

No celebraban el frío ni la oscuridad. Celebraban el regreso inevitable de la luz.

Hoy, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoce oficialmente el 21 de junio cómo Día Internacional de la Celebración del Solsticio, honrando el Inti Raymi peruano junto al We Tripantu mapuche, al Willkakuti aymara y a otras expresiones del mismo instante cósmico que diferentes civilizaciones supieron leer en el cielo. Lo que Pachacútec instituyó en el siglo XV, el mundo entero termina reconociendo en el siglo XXI. Siempre fueron los pueblos originarios quienes llegaron primero.

MILENIUM elige el 21 de junio cómo su fecha fundacional no por capricho ni por folclore. Lo elige porque ese día encierra exactamente lo que este proyecto es: el fin de un ciclo de silencio y el inicio de un ciclo de palabra. Porque nacemos en Huancayo — corazón de los Andes, tierra de Mayta — con la convicción de que la prensa peruana necesita su propio solsticio: un punto de quiebre desde donde todo comience a crecer de nuevo. Porque don Apolinario Mayta, a sus 80 años, enciende una antorcha que no tiembla ante el viento del tiempo.

Cada 21 de junio, MILENIUM cumple un año más. Cada 21 de junio, el Sol vuelve. No es coincidencia. Es convicción.