Somos besucones y tocones. Gestos universales de saludo o despedida, eficaces formas para la transmisión del coronavirus.
En la pospandemia, nuestra vida será diferente. Cambiará de raíz las normas de convivencia social, subrayando que no termina el peligro del coronavirus. Habrá un cambio radical, entendiendo que somos el vehículo de contagio muy eficaz.
Adiós a los saludos con infecciosos besitos en las mejillas, importado de Europa por la globalización propagándose por el mundo como el Covid-19. Los apretones de manos o abrazos efusivos desaparecerán. Así lo demanda la salud pública, al menos hasta que se tenga una vacuna contra el coronavirus efectiva y accesible.
El Dr. Anthony Fauci, jefe del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, invocó: “Debemos olvidarnos de los estrechones de mano.”
Necesitamos un nuevo lenguaje corporal y romper la tan arraigada tradición de saludar con la mano heredada de la cultura greco-romana. Y por la salud pública, retomar hábitos olvidados aunque toscos, como los golpes de puño o de codo, o saludar golpeando con los pies, al más puro estilo vikingo.
La curiosa historia del apretón de manos
El registro más antiguo sobre el apretón de manos data del siglo IX aC. Se trata de un alto relieve en la base del trono del rey Shalmaneser III de Asiria donde observamos al soberano estrechando la mano del rey de Babilonia, cerrando un trato.
El apretón de manos o ‘Dexiosis’ de los antiguos griegos y el “Dextrarum iunctio” de la Roma antigua, expresa la unión de las manos derechas de dos personas: “Unidos por la mano derecha”. Simboliza encuentro y despedida, afinidad, amistad, fidelidad mutua, o un compromiso matrimonial.
En el Imperio Romano, la mano derecha fue consagrada a la diosa Fides, deidad de la fidelidad y la concordia política. Los romanos, que acostumbraban llevar un puñal en el antebrazo, reemplazaron el puñal por la palpación del antebrazo de la persona a quien saludaban, para asegurarse de sus buenas intenciones.
Con las constantes guerras y pandemias el apretón de manos desapareció para reaparecer en el siglo XVII, nada menos que en las manos de la secta de los Cuáqueros o Sociedad Religiosa de Amigos, fundada en Mansfield-Inglaterra en 1647 por el zapatero George Fox, popularizando este saludo como símbolo democrático o igualitario.
El saludo inca-aymara
Volverá el saludo Inca-aymara, como el saludo chino con una reverencia a prudente distancia. Los antiguos peruanos para saludar al Inca, entraban descalzos y llevaban una carga en la espalda, postrándose a prudente distancia. Ellos nunca se dan la mano ni menos se tocan.
Por otra parte llamamos la atención a los cholos cerveceros, ojo, pestaña y ceja. Desde este momento cada uno portará su vaso, si quiere empinar el codo. Tomar cerveza en un solo vaso es antihigiénico por las babas ajenas. No sé por qué, solamente los peruanos tomamos cerveza con un solo vaso. ¡Carajo qué asco! Hasta los cerdos son más limpios.