Con la trilogía: “Orden, Saber y Libertad”, hace 180 años, nació “El Comercio” un 4 de mayo de 1839. Dirigido hasta 1875 por su fundador Manuel de Amunátegui, cediendo la dirección a José Antonio Miró Quesada, desde entonces los Miro Quesada continúan la tradición.

Fundado por dos sobrevivientes de la Guerra de la Independencia: Manuel de Amunátegui Muñoz, chileno y soldado realista; y el argentino Alejandro Villota, Auditor de Guerra del Ejército de los Andes de San Martín.

Amunátegui, cayó prisionero en la batalla de Chacabuco el 12 de febrero de 1817, que selló la Independencia de Chile. Liberado luchó en las batallas de Junín y Ayacucho. Decidiendo permanecer en el Perú hasta su muerte.

Alejandro Villota, nació en Buenos Aires en 1803. Cruzó los Andes con San Martín. Acompañó a Álvarez de Arenales en la Primera Expedición Libertadora a la Sierra. Presenció la independencia de Huancayo, Jauja, Tarma y Cerro de Pasco. Corresponsal de “El Centinela en Campaña”, informó la arenga de Bolívar en Rancas. Héroe de Junín y Ayacucho.

Los fundadores después de 18 años de la Independencia, se sintieron peruanos. Sumaron ideales distintos, reflexionaron y se complementaron: Un Amunátegui ponderado y un Villota impetuoso.

“El Comercio”, me recuerda mis días de canillita en Morococha. Hoy frisando 75 años, rumbo al Bicentenario de la Independencia, me emociona saber que su historia corre paralela a la Historia de la República, y cuyos fundadores fueron testigos de su nacimiento en los campos de Junín y Ayacucho.