Ningún peruano cómo José Andrés Rázuri Esteves, se comprometió tanto para lograr la victoria en Junín que era adversa a la causa patriota. Mientras que Bolívar ordenó apresurada y amargamente: ¡Retirada…! Al observar desde el lejano cerro de Conocancha, la arremetida triunfante de la caballería realista al mando del mismo José de Canterac, jefe del Ejército Realista. Y seguro de la derrota patriota huyó cobardemente con su escolta.

Y es más: Desesperado el general Mariaño Necochea jefe de la caballería patriota, que había recibido 7 sablazos, gritaba desesperado: ¡Huyan! Y Felipe Braun jefe de los Granaderos de Colombia, vociferaba lastimeramente: ¡Sálvese quién pueda! Pero el coraje y puro patriotismo de Rázuri, en un segundo cambió la historia con un enérgico: ¡Ataquen!

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