El 9 de diciembre celebramos el 195° Aniversario de la Batalla de Ayacucho, Pórtico de la Independencia Americana. Como ya es habitual se recordaron a los héroes Sucre, Córdova, La Mar, Miller. Y hasta las más recalcitrantes feministas, olvidaron a la única mujer, que luchó con el grado de Capitana: Manuela Sáenz.

Manuelita Sáenz escribió en el "Diario de Paita" en 1846: "Yo le di a ese ejército lo que necesitó: ¡Valor a toda prueba! Y Simón igual. Él hacía más por superarme. Yo no parecía una mujer. Era una loca por la Libertad, que era su doctrina. Iba armada hasta los dientes, entre choques de bayonetas, salpicaduras de sangre, gritos feroces de arremetidos, gritos con denuestos de los heridos y moribundos; silbidos de balas. Estruendo de cañones."

Es la máxima heroína de la Independencia de América del Sur. Alcanzó celebridad por ser amante de Bolívar, pero fue mucho más que eso. No solamente fue tras un hombre, sino por un ideal: la Libertad del Nuevo Mundo. Fue Oficial del Estado Mayor General de la Campaña Libertadora con el grado de Teniente de Húsares. El odio, la "historia machista" y el ensañamiento de sus compatriotas la persiguió hasta el final de su vida, negándola un lugar en la gesta libertadora.

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