Cada 31 de agosto se recuerda el nacimiento de Ramón Castilla: ‘El Soldado de la Ley’, fue primero soldado del ejército realista. Cayó prisionero peleando contra San Martín en la batalla de Chacabuco. Preso en Buenos Aires, se fugó al Brasil. Cruzó la selva del Mato Grosso durante 5 meses, caminando 7 mil kilómetros.
Sobreviviente, el 28 de julio de 1821, a los 25 años, decide ponerse al servicio del Perú. Y el mismo San Martín, lo destinó a formar los Húsares de la Legión Peruana que más tarde sería ‘Húsares del Perú’. Por orden de Bolívar antes de la batalla de Junín, fue engrilletado acusado de traición. Reivindicado luchó por la libertad americana en los campos de Ayacucho.
Así como Castilla, cuatro veces Presidente de la República; militares realistas y miles de fanáticos de la corona española, abrazaron la causa patriota.
Castilla abolió la Esclavitud en Huancayo. Murió en Tivilichi, envuelto en su capote militar exclamando: ¡Dios Mío, un mes de vida y haré la felicidad de mi Patria…!
Solía decir: “¡Cuando se trata de trabajar, es una bestialidad pensar en divertirse. Cuando te diviertes es un delito pensar en trabajar!”
Según Basadre: “Su gloria será eterna, porque fue difícil y laboriosa. Será como una lámpara colgada en el tronco de un árbol, que crecerá a pesar de los hachazos.”